 Libro, pelÃculas, exposición de imágenes inéditas y manuscritos trae de vuelta al autor de “El último grumete de la Baquedanoâ€. Este miércoles comenzaba el homenaje al “Hijo de la ballena blanca†como lo bautizó Neruda Francisco Coloane era un niño cuando de madrugada su madre lo despertó y lo llevó a ver a su padre agonizante. El pequeño agarró el hueso que era la mano del viejo y Juan AgustÃn Coloane Muñoz le dijo: “Volvamos al marâ€. Después murió. El autor del “El último grumete de la Baquedano†fue el contador del mar y el sur extremo chileno. Lo navegó lo escribió como nadie y este pozo eterno recibió sus cenizas el 2002, año de su muerte. Coloane querÃa morir en el mar, “tragar tres sorbos de agua salada y quedarme tranquiloâ€.
Siempre narrando la muerte, la voluntad y la fiereza humana en su combate contra la naturaleza, tenÃa espacio en su metro ochenta y cinco de estatura para la ternura y el humor. Cuando revista Paula lo dio por muerto en los noventa, él respondÃa: “Por lo menos soy un muerto agradableâ€. Conmemorando los 100 de su nacimiento, la Biblioteca Nacional prepara homenajes pese a que a él no le gustaban. Las actividades comenzaron el miércoles, con la presentación del libro “Coloane. Literatura y ecologÃa al sur del mundoâ€, de Ocho Libros Editores. En la ocasión también se inauguraba la exposición “El mar como el hombre, no muere nunca. Centenario de Francisco Coloaneâ€, que incluye una inédita selección de fotografÃas, manuscritos y algunos de sus libros con anotaciones de puño y letra. El 14 y 21 de julio se exhibirán dos pelÃculas chilenas basadas en sus obras: “El último grumete de la Baquedanoâ€, de Jorge López (1974), y “Tierra del Fuegoâ€, de Miguel Littin (2000). El 19 de julio, fecha de su nacimiento, realizarán un homenaje al escritor el Premio Nacional de Literatura José Miguel Varas y el antropólogo José Tonko. Este escritor que nació en Quemchi, Chiloé, recorrÃa hace 25 años las calles de Santiago con su estatura de iceberg y su barba blanca como Dios de un Olimpo de palafitos. Se le podÃa ver en Paseo Huérfanos mirando cantar el tango a un ciego mientras su cuerpo se balanceaba como una gran ola. Comparado con Jack London siempre estuvo del lado de los de abajo en la tortilla social: los alacalufes exterminados y los obreros de los frigorÃficos explotados encontraron pequeñas revanchas de la memoria frente a colonos y buscadores de oro babosos en sus narraciones. Novelista de los golfos, canales y los hielos del sur, su voz profunda como un estallido de rompe ola lo acompañó en oficios que ni imaginan los escritorcitos de escritorio: domador de potros, reportero policial de LUN, capador de corderos, miembro de la primera expedición chilena a la Antártica, Coloane murió el 5 de agosto de 2002 a los 92 años debido a un paro cardiorrespiratorio. Fue cremado y sus cenizas volvieron al mar como le pidió su padre en la noche del sur.
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